Se informa que una de las plantas más afectadas es la Mérida 1.
La Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán enfrenta serias dificultades en la operación de su Planta 1, la cual actualmente no trabaja a toda su capacidad, generando afectaciones en el suministro de agua en diversos sectores de la ciudad de Mérida, principalmente en colonias de la zona norte y poniente, donde usuarios reportan baja presión, y fallas constantes en el servicio.
Dicha problemática ha originado que numerosos usuarios promuevan amparos ante instancias federales.
Es decir que la crisis hídrica tiene nuevas vertientes, pues ahora se tiene como un ingrediente extra en todo este entuerto político, que ahora presuntamente trabajadores que entraron en el pasado gobierno estén poniendo su granito de arena para agravar más el conflicto del agua potable.
A todo ello también se menciona que existe las supuestas órdenes de que se apaguen las bombas de rebombeo en determinadas horas, lo que impacta directamente en la distribución del agua,
También se menciona la problemática interna en el personal asignado: trabajadores que estarían llegando en condiciones especiales para laborar, además de registrarse conductas como ausentismo dentro de la jornada y descuidos en sus labores, lo que compromete aún más el funcionamiento adecuado de la infraestructura.
La Planta Mérida 1, presenta hoy día un deterioro significativo: equipos dañados, sistemas obsoletos y falta de mantenimiento oportuno, lo que limita su eficiencia y capacidad de respuesta ante la alta demanda.
Otro punto crítico es el conflicto entre el área de Planta Mérida 1 y el departamento de distribución, donde según versiones de varios trabajadores, existen enfrentamientos internos por la operación y manejo del suministro, sin que ninguna de las partes ceda, perjudicando directamente a los usuarios y dejando mal a la parte patronal que recibe todo el impacto mediático.
Esta combinación de fallas técnicas, conflictos internos, presuntas irregularidades operativas y decisiones cuestionadas ha derivado en un servicio deficiente, colocando a la ciudadanía como la principal afectada sin que, hasta hoy, el director de la paraestatal Francisco Torres Rivas ponga orden a la grilla interna entre sus equipos de trabajo.
Es decir que mantener la herencia laboral de trabajadores presuntamente identificados con el PAN están logrando situaciones más que controversiales en el funcionamiento del vital líquido.
Finalmente, ante esta inédita situación es necesario que Pancho Torres le meta todos los kilos a su actual responsabilidad, sobre todo en la temporada de calor extrema que se vive actualmente en la capital yucateca.
Por EL PRINCIPAL