Este es el primer caso oficial de que un sindicato en activo concluye de manera abrupta, pues al no contar José González Buenfil con el mínimo de 20 personas, oficialmente deja de ser una agrupación sindical.
DIRECTOR DEL ISSTEY DEBE PONER LAS CARTAS SOBRE LA MESA
Ahora bien, Diego Cetz Pech debe tomar el toro por los cuernos, intervenir de manera inmediata y tomar en cuenta estos hechos.
Ya que el heredero del trono sindical del Isstey, sin mayores merecimientos se hizo de este cargo sindical, lo que derivó que con el paso de los años se fuera mermando el número de socios debido a que Pepe González Jr, nunca hizo nada por su gente y siempre demostró una total apatía a la hora de defenderlos.
Es por ello por lo que los despidos en el pasado gobierno fueron implacables durante la era de la actual legisladora federal, María Isabel Rodríguez Heredia, sin que metiera las manos el exsecretario general quien salió por la puerta de atrás.
QUE SIGUE AHORA
En primer lugar, los trabajadores solicitan que se le retire a Pepe González hijo las oficinas, vales de gasolina, su comisión sindical, y que regrese a trabajar como cualquier trabajador, pues aquí no tiene nada que ver gente relacionada con la onda maya, turcos o alemanes.
Durante 8 años José González Buenfil, quien heredó más de 600 socios cuando se hizo de este cargo como herencia sindical Isstey, logró una reducción de solamente 82 personas.
Es evidente que el director general de esta institución Cetz Pech tiene un duro paquete y no puede darse el lujo de cometer un error visible de hacerse a la vista gorda y que éste siga como si nada recibiendo protección especial si ya no cuenta con el liderazgo sindical correspondiente.
Finalmente, este caso ya ha sido ventilado profusamente y la desaparición del sindicato del Isstey ha calado hondo en el sentir de los mismos rostros de siempre.
Por EL PRINCIPAL