Pancho Torres no tiene día de descanso en medio de gente que no duda en traicionarlo y practicarle con todo descaro la vieja leyenda del Caballo de Troya.

2026-08-12
Pancho Torres vive actualmente un momento político muy crítico dentro de la Japay.
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Como director de JAPAY y, al mismo tiempo, como delegado especial de Morena en Kanasín, el funcionario morenista por conveniencia aprovechó la fiebre mundialista para hacerse visible en un municipio donde Morena ya mueve sus piezas rumbo a 2027, pero en la política todo cambia rápido y hoy el tablero comienza a moverse para el expulsado del PRI en sentido contrario.

Recientemente en plaza grande los integrantes de la bancada legislativa del PAN pusieron sobre la mesa sus condiciones para analizar el crédito de 1,500 millones de pesos que pretende contratar el Gobierno del Estado.

Entre ellas, que la JAPAY sea encabezada por un perfil técnico y con experiencia en materia hidráulica.

Tal petición coloca a Pancho Torres bajo presión, pero también abre una mediática discusión que hasta ahora parece haberse quedado a medias y es que, si la oposición considera que la JAPAY necesita una renovación y un perfil técnico al frente, entonces por consiguiente la revisión tendría que ir más allá del director general.

Porque durante los casi dos años que Torres Rivas lleva al frente del organismo, también ha permanecido una estructura de funcionarios y operadores provenientes de administraciones anteriores, incluidos perfiles vinculados al panismo y que Torres Rivas ha defendido y mantenido en sus puestos con uñas y dientes, pese a las numerosas quejas de trabajadores y extrabajadores de la paraestatal por el mal actuar de esa gente vinculada con Acción Nacional y la doble cara y traición simulada hacia Torres Rivas, que todo el mundo ve, pero aparentemente no lo percibe el expriista expulsado.

Por lo que, si sirve de algo decirlo, Pancho Torres no llegó a JAPAY y desmanteló esa estructura, algo de suma importancia que la bancada blanquiazul está dejando a un lado y sin mencionarlo.

Por el contrario, buena parte de esos cuadros continúan en posiciones claves quienes conocen, manejan y operan áreas estratégicas del organismo, gente ligada desde hace tiempo por el blanquiazul.

Si hoy la bancada panista reclama vorazmente una transformación en la JAPAY, también podría resultar lógico que exigiera una revisión completa de los funcionarios que han permanecido dentro de la dependencia durante estos dos años, particularmente de aquellos que tienen antecedentes políticos con el propio panismo, desde Sergio Chan Lugo y su alumno sucesor al frente de la paraestatal y primeros responsables de que la Japay sea una de las peores dependencias con tantas broncas externas e internas y que Pancho Torres no le atina resolver.

Aquí lo que se cuestiona es por qué Acción Nacional pide la salida de la cabeza principal, mientras se deja intacta la estructura operativa, porque de ser así, entonces estaríamos ante una renovación a medias considerando la exigencia de los blanquiazules.

Pancho Torres puede ser cuestionado por su atolondrada conducción dentro y fuera de la JAPAY, pero los funcionarios que permanecen dentro del organismo también tienen responsabilidades desde la estructura técnica operativa.

Si la crítica es que la JAPAY necesita recuperar capacidad técnica, eficiencia y resultados, la lupa tendría que colocarse sobre toda la estructura y no únicamente sobre quien ocupa la dirección hoy en manos de un aspirante, pero más bien dicho suspirante a jugar en la contienda electoral del 2027.

Cabe destacar que no es un secreto que varias de las áreas estratégicas las ocupan personas que llevan años dentro del organismo y con antecedentes de cercanía con administraciones panistas.

De modo que una verdadera “limpieza” de la JAPAY tendría que ser pareja y no solamente cambiar la cabeza de Pancho Torres como botín político.

También habría que revisar quiénes están debajo, operando discretamente, qué funciones desempeñan, qué resultados han dado y sobre todo por qué esa gente amañada en sus funciones y que son un dolor de cabeza para la base trabajadora, continúa al mando dentro de la paraestatal bajo la sombra del expulsado del PRI, pues se estaría ante un Partido muy malagradecido con la actual administración guinda que los ha dejado hacer y deshacer a estos altos mandos simpatizantes del PAN a su antojo.

Aunado a la presión política del PAN contra Pancho Torres, éste enfrenta además su responsabilidad política en Kanasín.

Hace unas semanas era un operador visible de Morena durante la fiebre mundialista, hoy las cosas han cambiado, y Panchito ya no es bien visto en dicho municipio por su clara inclinación partidista hacia un aspirante morenista a la alcaldía que no goza de la simpatía de un buen número de votantes del partido guinda.

Es decir, ahora su nombre no solamente está ligado a una negociación legislativa de 1,500 millones de pesos y a una exigencia opositora para modificar el perfil de quien encabeza JAPAY sino además enfrenta a un municipio, donde la efervescencia política se le viró de golpe y no precisamente a su favor, por lo que los comisionados de la paraestatal dicen andan bien quemados y desesperados por el clima político que no les favorece en Kanasín.

Es decir, el tablero, definitivamente, ya no es el mismo.

Finalmente, si el PAN quiere hablar de una verdadera transformación en JAPAY, tendrá que decidir si su exigencia termina en la puerta de la dirección general o si también se atreve a tocar las piezas que durante años han permanecido dentro del organismo operando discrecionalmente sin duda más para el futuro que para el presente.

Porque si la bancada panista pide limpieza, la escoba tendría que alcanzar todos los rincones y no barrer solo por donde van a pasar y a conveniencia política.

Con ello queda claro que el discurso de gente como el ilusionista político, Roger Torres y otros no está del todo apegado a la verdadera realidad, ya que la verdadera realidad es que estas personas que provienen del PAN, le ven la cara todos los días a Pancho Torres y no es casualidad que de manera constante haya tantas broncas prácticamente imposibles de solucionar.

Es decir que Pancho Torres con su peculiar forma de administrar la Japay, siempre en estado muy alegre junto a sus amigotes han sido maniatados en su interior por varios judas y traicioneros al estilo del caballo de Troya.

Se tenía que decir y se dijo.