Cuando se puso en marcha en el anterior gobierno por parte del estudiante de Harvard sobre el nuevo transporte del Va y Ven, se generó de inmediato muchos aplausos y fanfarrias, porque dentro de sus unidades iban a tener muchos beneficios los usuarios como aire acondicionado, internet, pago con tarjeta y una cascada de supuestos y grandísimos aportes en materia de transporte.
Lo que nunca se dijo es que los paraderos iban a tener distancias de medio kilómetro, fallas en las tarjetas sobre todo cuando se cambió las de color azul a las verdes, lo cual sigue teniendo lugar.
Asimismo, muchos operadores de los antiguos camiones fueron reciclados con las mismas mañas de siempre.
Sin embargo, la novedad es que ahora basta que se suba una foto o un video en redes sociales por parte de un usuario, de inmediato se les baja de las unidades para capacitarlos.
Otro aspecto que resulta por demás controversial es que se sigue apoyando con todo a los empresarios con el famoso subsidio, y esto ocurre desde los tiempos del corrupto gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, donde tuvo alguien la brillante ideota de apoyarlos, pues no se debe olvidar que dentro de su gabinete laboraba un empresario camionero.
La pregunta que surge por parte de muchos meridanos desde cuando un gobierno tiene que mantener una actividad en este caso el transporte de por vida, y porqué el estudiante de Harvard si bien renovó el transporte con mayor modernidad, para una ciudad en crecimiento sin parar, el número de unidades resulta insuficiente, por lo que a temprana hora existen filas interminables de pasajeros que sufren en algunos casos hasta crisis nerviosas por la falta de transporte.
Ahora con el anuncio de la reducción de las unidades en un 50 por ciento, porque los empresarios del transporte se van a morir de hambre es una práctica imperdonable.
En el pasado cuando no existía este sistema, cuando anualmente se solicitaba en conjunto el aumento de las tarifas, lloraban los antiguos fundadores del transporte en Mérida de que no tenían dinero para subsistir, pero éstos llegaban en unidades de super lujo, con numerosas prendas de oro macizo, rodeado de numerosos ayudantes.
Es decir, la opulencia a todo lo que daba, si alguno de ellos estaba en la miseria, porque no dejaron nunca esta actividad.
Sobre él Va y Ven, hoy se ha convertido en un dolor de cabeza, y como siempre los empresarios del transporte exigen dinero y más dinero para que estos puedan seguir con su actividad millonaria y dónde quedan los comerciantes y ciudadanos en general, que tienen que hacer todo tipo de malabares para poder subsistir económicamente.
El chantaje es lo mismo de siempre, cuando no les autorizaban 50 centavos o un peso, dejaban en sus amplios estacionamientos parte de su flotilla para perjudicar directamente a los usuarios en general y la autoridad no tardaban en autorizarlo.
Es decir, son las mismas prácticas de siempre, solamente se han modernizado a los tiempos actuales y los usuarios que se rasquen con sus propias uñas.
Por EL PRINCIPAL