Y lo más ridículo, que se intente amenazar a un determinado periodista, es increíble pedir este tipo de favores cuando el mismo gobierno empodera la libertad de expresión.
Precisamente gracias a la libertad de expresión se puede descubrir y poner en su lugar a la gente que viene realizando un mal trabajo o aquellos que navegan en un mar lleno de podredumbre y corrupción.
Si hablar con la verdad es lo que les duele, pues continuaremos apoyando a la gente que lo solicita para poner los puntos sobre las íes, no hay nada personal, es periodismo de denuncia.
Y estamos acostumbrados a que hablen no mal, sino de manera negativa sobre nuestra labor, pues cuando se habla de cosas reales, duelen más que mil mentiras.
A lo largo de más de cuatro décadas estamos acostumbrados al periodismo de denuncia, por lo que, a palabras necias, oídos sordos.
EL PRINCIPAL seguirá siendo un foro abierto para todos los ciudadanos y seguiremos pugnando por un periodismo vertical.
EL PRINCIPAL