Pues resulta que han relatos sobre supuestas prácticas esotéricas, “energías” y el hallazgo de altares dentro de espacios de la controversial paraestatal.
Es decir, en JAPAY no solamente circulan historias sobre altares ocultos, prácticas esotéricas y supuestas energías y eventos paranormales como el relacionado a una niña que ha espantado a varios empleados.
Personal de la Japay ha manifestado que no es justo que gente sin oficio ni beneficio haga de estas prácticas paranormales o esotéricos su modus operandi para crear terror laboral.
Dichos gurús presumen ante los trabajadores de la Japay que presumen de dones o capacidades espirituales y manejo de energías.
Cabe destacar que dicha situación ha generado distancia entre parte del personal de la paraestatal, pues trabajadores consultados en el edificio central, aseguran que prefieren evitar a estos presuntos serres especiales que presumen ondas del más allá y que solamente es para tratar muy mal a la base trabajadora.
De acuerdo con versiones de empleados, existiría la idea de que quienes no “vibren” con la energía de estos iluminados pueden terminar fuera de la dependencia.
Los testimonios refieren casos de trabajadores de edad avanzada, personas con problemas visuales y empleados que atraviesan situaciones particulares, quienes presuntamente no habrían quedado fuera de este grupo de iluminados o practicantes de artes oscuras.
A esto se suma un antecedente que desde hace años alimenta las historias internas de JAPAY y es que personal del edificio central habría localizado un altar oculto dentro de las instalaciones y, posteriormente, otro espacio que algunos trabajadores identificaron como destinado presuntamente a prácticas relacionadas con duendes.
Este último habría sido atribuido presuntamente y de manera interna a una exdirectora de Comunicación Social que, al dejar de prestar sus funciones en la dependencia, abandonó sus elementos con todo y su altar.
Cabe destacar que, en una dependencia pública, las creencias personales deberían permanecer precisamente en ese ámbito: el personal.
El problema comienza cuando los trabajadores perciben que esas creencias pueden mezclarse con el ejercicio de la autoridad y terminar influyendo en decisiones que afectan su fuente de empleo.
Cabe mencionar que en la JAPAY podrán existir creencias de todo tipo, pero lo que no debería, es el temor de que para conservar un empleo haya que procurar que la propia “energía” sea del agrado de quien tiene el supuesto poder para decidir por partida doble de que sino "vibras" como él, pierdas tu fuente laboral.
Incluso, los empleados comentaron que en repetidas ocasiones han solicitado oficialmente a altos mandos del gobierno de que se revise la conducta del aficionado o aficionados a lo paranormal, porque no se vale, que dichos individuos de la Japay, asusten al personal y sobre todo los intimiden de esa manera.
ACOTACION EXTRA
Es imperativo que Pancho Torres sea relevado cuanto antes de su actual cargo como director de la Japay, ya que ahora resulta que se práctica ondas de ocultismo dentro de la paraestatal.
Para Ripley este nuevo incidente que está afectando a la base trabajadora de la Japay.