Claudia Sheinbaum Pardo escucha con atención el dramático caso de una exempleada de la Japay, despedida injustamente por gente de Pancho Torres.

2026-09-12
De la oscuridad de un apagón a pedir auxilio a Sheinbaum: la historia de Ana, empleada despedida de JAPAY.
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A continuación, el relato del terrible drama que vive una ex trabajadora de la Japay que fue despedida sin contemplación alguna.

"Ayúdame por favor, mis hijos se están muriendo de hambre”. Con esas palabras y el llanto contenido en sus ojos, expresó esta mañana Ana Guadalupe Xool Cob, madre de dos pequeños y exempleada de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán, quien logró acercarse este sábado a la presidenta Claudia Sheinbaum durante su visita a Yucatán para pedirle ayuda.

Ana, quien vive en una comisaría del municipio de Umán, acudió con la esperanza de ser escuchada después de asegurar que desde su despido enfrenta una situación económica desesperada y agobiante, sin trabajo estable ni medios suficientes como madre y viuda para sacar adelante a sus dos pequeños.

La mujer reclama su reinstalación y el pago de lo que considera le corresponde, además de exigir que se atienda el caso de su concubino fallecido, quien habría acumulado 35 años de servicio en JAPAY.

Cuyo finiquito, asegura, continúa pendiente, pues la actual administración de la Japay que encabeza el polémico Pancho Torres le pone trabas a toda la gente despedida en su mayoría injustificadamente quien se niega a pagar las indemnizaciones correspondientes.

De acuerdo con su testimonio, su despido como trabajadora sindicalizada ocurrió después de que se le negaran sus vacaciones.

Además de que no se le quiso reconocer una incapacidad del IMSS relacionada con uno de sus hijos, quien enfermó de dengue.

INDIGNANTE

Pero lo más indignante señala la denunciante que cuando tuvo lugar un apagón masivo en la ciudad por la tarde, fue citada en las instalaciones de la dependencia y a pesar de la falta de electricidad, su jefa inmediata, se le ordenó entrar a una oficina por gente de Pancho Torres quien le retiró el teléfono celular para que no grabara el encuentro.

Y con la única iluminación del celular de la funconaria intentó obligarla a que firmara su renuncia en una hoja en blanco.

La exempleada señala como responsable de los malos tratos a gente de la coordinación de módulos de atención a usuarios y de la gerencia de área.

Los cuales se confabularon para despedirla de manera injustificada donde también se pusieron de acuerdo gente del departamento jurídico y de recursos humanos de la paraestatal.

Ana Xool asegura que, pese a haber buscado apoyo, ni el sindicato de la JAPAY, que encabeza Manuel Barrera Garrido, investigado por el SAT, ni el director del organismo, Pancho Torres, han querido recibirla para escuchar personalmente su situación.

El encuentro con Sheinbaum.

Cansada de tocar puertas sin obtener respuesta, Ana aprovechó la visita presidencial para hacer algo que no había conseguido ante las autoridades estatales: llevar personalmente su reclamo hasta la presidenta de México.

Llegó hasta la camioneta en la que se trasladaba Claudia Sheinbaum y le pidió ayuda.

La presidenta, la escuchó con atención y se comprometió a dar seguimiento a su caso.

Le indicó que el próximo miércoles debe recibir una llamada de Palacio Nacional y, en caso de que no ocurriera, la esperaría en la Ciudad de México.

Para Ana, ese momento representa una nueva esperanza.

Ana Xool no está pidiendo solamente recuperar un empleo, está reclamando la posibilidad de sostener a sus dos hijos y que se reconozcan los derechos laborales que, asegura, le corresponden tanto por su propia relación laboral como por los 35 años de servicio de su concubino fallecido.

Su historia comenzó en la oscuridad de un apagón, cuando afirma que pretendían hacerla renunciar.

Este sábado, en cambio, buscó la luz de una instancia federal.

Y fue directamente ante la presidenta de México donde encontró, por primera vez, a alguien dispuesta a escucharla.

“Mis hijos se están muriendo de hambre”, fue el llamado desesperado de una madre que asegura haber agotado las puertas de JAPAY y del sindicato.

Ahora espera que aquella promesa de ayuda presidencial se convierta en una respuesta concreta, pues está dispuesta llegar hasta Palacio Nacional, donde la presidenta de México la atendería personalmente.

Por EL PRINCIPAL